La Copa del Mundo es el trofeo más codiciado del fútbol y uno de los símbolos deportivos más reconocidos del planeta. Cada cuatro años, las mejores selecciones del mundo compiten por levantar una pieza que representa gloria, historia y eternidad.
Sin embargo, detrás del trofeo hay muchos detalles que no todos conocen: quién lo diseñó, cuánto pesa, de qué material está hecho, si el país campeón se lo lleva a casa y qué pasó con la antigua Copa Jules Rimet, protagonista de dos robos históricos.
A continuación, repasamos todos los detalles de la Copa del Mundo, el trofeo que volverá a estar en juego en el Mundial 2026.
El trofeo actual de la Copa Mundial de la FIFA fue diseñado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga, quien trabajaba para la reconocida casa GDE Bertoni, en Milán.
La pieza fue creada a inicios de la década de 1970 y se entregó por primera vez en el Mundial de Alemania Occidental 1974. Su aparición marcó el nacimiento de una nueva era, ya que el trofeo anterior, la Copa Jules Rimet, había pasado a manos permanentes de Brasil tras ganar su tercer Mundial en 1970.
El diseño de Gazzaniga representa a dos figuras humanas elevando el planeta Tierra, una imagen que transmite movimiento, victoria y grandeza deportiva. Desde entonces, este trofeo se convirtió en el máximo símbolo del fútbol mundial.
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El trofeo actual de la Copa del Mundo mide 36.8 centímetros de altura y pesa exactamente 6.175 kilogramos.
Está fabricado en oro de 18 quilates y su base cuenta con dos anillos de malaquita verde, una piedra semipreciosa que le da un detalle visual muy característico. La base tiene 13 centímetros de diámetro y en la parte inferior se graban los nombres de los países campeones desde 1974.
A simple vista, parece una pieza pequeña en comparación con otros trofeos deportivos, pero su valor simbólico es incalculable. No solo representa el título más importante del fútbol, sino también la historia de todas las selecciones que lograron tocar la gloria.
Además de su valor simbólico, la Copa del Mundo también tiene un valor económico impresionante. Solo por el material en oro, su precio puede rondar los 377,489 dólares, aunque esa cifra queda muy lejos de su verdadero peso histórico. Por prestigio, tradición y seguridad, la póliza o valor estimado total del trofeo se calcula alrededor de los 20 millones de dólares, convirtiéndolo en uno de los trofeos más valiosos del deporte mundial.
A diferencia de lo que muchos creen, el país campeón no se queda con el trofeo original de forma permanente.
Durante la ceremonia de premiación, los jugadores levantan la Copa del Mundo original. Ese es el momento icónico que queda para la historia: el capitán alzando el trofeo frente al mundo entero. Sin embargo, después de la celebración oficial, la FIFA recupera la copa y la mantiene bajo estricta custodia.
La selección campeona recibe una réplica oficial conocida como el Trofeo del Ganador de la Copa Mundial. Esta réplica está hecha de bronce y bañada en oro, y es la que queda en poder de la federación campeona.
El trofeo original pertenece siempre a la FIFA y solo aparece en eventos oficiales, ceremonias, sorteos, finales y giras promocionales.
El trofeo original de la Copa del Mundo se encuentra habitualmente bajo custodia de la FIFA y forma parte del patrimonio más importante del fútbol internacional.
Cuando no está en eventos oficiales, giras promocionales o ceremonias vinculadas al Mundial, permanece protegido bajo estrictas medidas de seguridad. No cualquier persona puede tocarlo: ese privilegio está reservado para campeones del mundo, jefes de Estado y autoridades de FIFA.
Esa protección extrema tiene una explicación clara. La historia del trofeo anterior demostró que la Copa del Mundo no solo despierta pasión deportiva, sino también intentos de robo y episodios dignos de película.
Antes del trofeo actual existió la Copa Jules Rimet, que fue entregada a los campeones del mundo desde 1930 hasta 1970.
Originalmente, el trofeo se llamaba “Victoria”, pero luego fue rebautizado en honor a Jules Rimet, presidente de FIFA y una figura clave en la creación de la Copa del Mundo.
La regla establecía que la primera selección que ganara tres Mundiales se quedaría con el trofeo de forma permanente. Brasil logró ese hito en 1970, tras sus títulos de 1958, 1962 y 1970, por lo que recibió la Copa Jules Rimet para siempre.
Sin embargo, la historia de ese trofeo terminó envuelta en misterio.
Uno de los episodios más famosos ocurrió en 1966, meses antes del Mundial de Inglaterra. La Copa Jules Rimet fue robada mientras se encontraba en exhibición en Londres, desatando un enorme escándalo en plena previa del torneo.
Durante varios días, la policía británica no logró encontrarla. La situación era crítica: Inglaterra estaba a punto de organizar el Mundial y el trofeo más importante del fútbol había desaparecido.
La historia tuvo un desenlace inesperado. Un perro llamado Pickles encontró la copa envuelta en periódicos debajo de un arbusto en el sur de Londres. Su hallazgo lo convirtió en una celebridad instantánea y salvó a la organización de un bochorno histórico.
Pocos meses después, Inglaterra ganó el Mundial y Bobby Moore levantó precisamente esa Copa Jules Rimet en Wembley.
El segundo robo fue mucho más grave. En 1983, la Copa Jules Rimet fue robada de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro.
Brasil la tenía en su poder desde 1970, cuando se ganó el derecho de conservarla tras conquistar su tercer título mundial. Pero en diciembre de 1983, unos ladrones ingresaron a la sede de la CBF y se llevaron el trofeo de su vitrina.
La copa nunca fue recuperada. La versión más extendida sostiene que fue fundida y convertida en lingotes de oro, aunque también existen teorías que señalan que pudo haber sido vendida en el mercado negro.
Hoy, Brasil conserva una réplica. El trofeo original de la Copa Jules Rimet sigue desaparecido y su destino real continúa siendo uno de los grandes misterios de la historia del fútbol.
Del trofeo actual existe una sola Copa Mundial de la FIFA original. Esa pieza pertenece a FIFA y no puede ser ganada de forma permanente por ninguna selección.
Además, cada campeón recibe una réplica oficial, que es la que queda en las vitrinas de la federación ganadora. Por eso, selecciones como Alemania, Argentina, Francia, Brasil, Italia o España no conservan el trofeo original actual, sino la versión oficial entregada por FIFA.
También existen réplicas de exhibición utilizadas en eventos promocionales, giras y presentaciones, pero ninguna tiene el mismo valor que el trofeo original.
Esa diferencia es importante: la Copa que se levanta en la final es única.
Después de cada final, el trofeo original es recuperado por FIFA y pasa por un proceso de conservación, revisión y actualización.
El nombre del nuevo campeón se graba en la base inferior, junto a los campeones anteriores desde 1974. El grabado no se ve cuando el trofeo está de pie, ya que se encuentra en la parte inferior de la base.
Luego, la copa vuelve a quedar bajo custodia de FIFA hasta su siguiente aparición oficial. Ese protocolo busca proteger una pieza que tiene valor deportivo, artístico, histórico y económico.
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